sábado 27 de diciembre de 2008

Mein Herzblut

Está será la última entrada de mi blog de este año. Es curioso, pero después de todo lo que me he quejado de este año, ahora que termina, se me hace extraño. Sea como sea, el hecho de que vaya a escribir ahora la última entrada de este año, casi me obliga a redactar algo diferente. Una de esas entradas que gustan menos, que son más personales. Lo siento por los que esperabais otra cosa.

Esta noche es también a su vez la última de mis últimas vacaciones del 2008, y a modo de pronunciación de ello, el viento aulla con el mismo sonido en que lo haría un alma torturada, repiqueteando contra mi ventana con violencia, llevando la pesada lluvia que ha estado cayendo a lo largo de todo el día de hoy. En resumen, un día de mierda.

Pero todos esos conceptos de "último" a su vez, me empujan a por fin reventar. En esta recta final me he esforzado de nuevo, dando un empujón a ciertas cosas que para mi eran importantes, tratando de insuflarles un poco de vida de nuevo. Quizá lo conseguí o quizá no... pero hoy me da igual. Lo he llevado arrastrando varios días conmigo, como una enfermedad incubando dentro de mi, extendiendose lentamente hasta tumbarme... parece que ahora ese peso es mucho más de lo que puedo soportar.

Por una vez estoy harto de esforzarme, de terminar siempre siendo el que carga con todo. De perder mis ganas de sonreir, de rugir, de gritar y de desatarme. De perder la ilusión por todo, por tener que cargar con decisiones que van más allá de lo que yo mismo debería decidir. De equivocarme una y otra vez, de cometer errores que nunca nadie me avisa, pero por los que siempre soy juzgado.

Me siento derrotado hasta el punto en que a penas nada merece mi esfuerzo, en que no digo nada para no ser cargado con el peso de esas palabras. Cansado de soportar esa lluvia sobre mi, de que el viento aulle y yo tenga que contener mis gritos.

Pisoteado, despelleado, humillado cuando he tendido mi mano, esperando menguar las hostilidades. Soportando mentiras y decisiones cobardes, viendo como todas mias palabras son ignoradas cuando realmente son útiles. De que nadie se acerque a mi de forma desinteresada, de que todo se base siempre en unos motivos tan egocéntricos y egolatras.
No soy fuerte, y nunca elegí serlo. Solo tomé una decisión, una decisión por la que cargaréis contra mi toda vuestra vida.

Y aun así, aun habiendome equivocado tantas veces, aun habiendo recibido vuestros repudios una y otra vez, una vez más, os perdono. Os perdono a todos.

Feliz y próspero 2009.